31 marzo, 2009

Un dia mas...cansada

Cansada...Necesito vacaciones!!!

27 marzo, 2009

Cambios

A veces los cambios son a mejor...Nunca se sabe

26 marzo, 2009

Felicidades Vane

FELICIDADES VANE!!!!!
Ya van 30!!! :)

25 marzo, 2009

Cansancio



Es cierto que cuando se ha caminado mucho, y aunque a pesar de todo no se haya llegado muy lejos, o quizá precisamente por eso, tiende a apoderarse de nosotros un cansancio que, por desconocido e inesperado, nos desconcierta. En tales casos, uno piensa que tras una larga y apacible noche junto a un hogar cálido, sobre un lecho confortable y al abrigo de las mantas, todo será de nuevo como al principio, que se habrá borrado la fatiga y podrá reanudarse el camino con renovadas energías. Pero en ningún modo es así. Este cansancio es persistente y no bastan la noche, el hogar y las mantas para hacerlo desaparecer. Aun si la noche fuese tan larga como el día que la precedió —ese prolongado día que fue testigo de nuestro arduo caminar— no hay garantía alguna de recuperación. Así, cuando amanece —si hemos de suponer que tal cosa puede ocurrir en realidad— la fatiga es casi tan grande como en el momento en que nos tendimos a descansar. Quisiéramos dormir un rato más, sentarnos junto al fuego, demorarnos un poco aún junto al umbral, pero el Posadero nos ha acompañado hasta la puerta y, con gesto amable, nos mira como invitándonos a partir. Su mirada es tranquila y quizá hasta compasiva, pero el mensaje que se desprende de ella es inequívoco: Debemos reemprender la marcha de inmediato. Y así lo hacemos. Resignadamente. Nos despedimos con un gesto, retomamos el sendero, verificamos la ruta —aún sabiendo que toda ruta es ilusoria— y nos preguntamos si algún día, por fin, llegaremos. Tal vez nos ayudase —pensamos— saber a qué lugar nos dirigimos.


Pasando el rato

Por esos pequeños ratos divertidos, que nos hacen la vida mas llevadera
Pd: Gracias Vir, la Lasagna estaba muuu wena!!!!

24 marzo, 2009

Desespero

¿Empezando a desesperar?
Quien desespera no puede morir; «como un puñal no sirve de nada para matar pensamientos», nunca la desesperación, gusano inmortal, inextinguible fuego, no devora la eternidad del yo, que es su propio soporte, pero esta destrucción de sí misma que es la desesperación, es impotente y no llega a sus fines. Su voluntad propia está en destruirse, pero no puede hacerlo, y esta impotencia misma es una segunda forma de destrucción de sí misma, en la cual la desesperación no logra por segunda vez su finalidad, la destrucción del yo; por el contrario, es una acumulación de ser o la ley misma de esa acumulación. Es ella el ácido, la gangrena de la desesperación, el suplicio cuya punta, dirigida hacia el interior, nos hunde cada vez más en una autodestrucción impotente, Lejos de consolar al desesperado, el fracaso de su desesperación para destruirse es, por el contrario, una tortura que reaviva su rencor, su ojeriza; pues acumulando incesantemente en la actualidad desesperación pasada, desespera de no poder devorarse ni de deshacerse de su yo, ni de aniquilarse. Tal es la fórmula de la acumulación de la desesperación, el crecimiento de fiebre en esa enfermedad del yo.
Desesperar de algo no es, pues, todavía, la verdadera desesperación; es su comienzo; se incuba, como dicen los médicos de una enfermedad. Luego se declara la desesperación: se desespera de uno mismo.
Sören Kierkegaard
Tratado de la desesperación,
Edicomunicación, Barcelona, 1994.
Libro primero, cap. III, pp. 28-32.
Traducción de Juan Enrique Holstein.

AlmadeLobo

Un blog interesante... A ella le gustan los lobos...a mi los leones