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20 abril, 2009
Adios "Gordo"
26 marzo, 2009
25 marzo, 2009
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13 febrero, 2009
Cerradura
28 enero, 2009
13 enero, 2009
Lejossssss
27 septiembre, 2008
15 septiembre, 2008
No se como decirte
08 septiembre, 2008
Q triste es decir Adios
05 septiembre, 2008
04 septiembre, 2008
26 julio, 2008
17 septiembre, 2005
Al final de la Escalera
Al final de la escalera había mas habitaciones.
Era la casa de mi abuela, aquel caserón enorme y oscuro, que había vivido tiempos de gloria en el pasado.
Recuerdo vagamente el pórtico de entrada oscuro y húmedo, la habitación de mi madre en el piso de abajo, y el saloncito que tenia. Las cortinas, el arco de separación, y los sillones y el sofá de tacto aterciopelado. Recuerdo el tocador y las fotos de mi madre en el espejo; siguiendo por el pasillo de entrada estaban a un lado aquellas escaleras. Parecía un palacio, aunque en tiempos que yo no conocí.
Al lado de la escalera, atravesando un arco, se llegaba al salón principal, en donde estaba la chimenea, y la puerta lateral que daba acceso a una habitación. Al fondo estaba el saloncito en donde hacia la vida en los últimos años, mi abuela.
En ese saloncito, en donde estaba la tele, la mesa camilla y las mecedoras, jugaban a las cartas, mas concretamente al cinquillo. Mi tía, la Tata y a la abuela jugaban allí durante horas y horas. Aquella sala tenia tres puertas. Una daba a otra habitación muy grande y muy oscura, en donde había un cuarto de baño, otra daba a la cocina y la otra al patio. Esa no se solía utilizar, porque al huerto, salíamos por la cocina. Una cocina antigua, con pilas de piedra enormes, y una despensa gigante...aunque algo vacía. El huerto también recordaba tiempos mejores.
El corral, cuando yo lo conocí estaba vacío, pero mi madre me contaba que habían tenido muchas gallinas, perros e incluso una cabra. Yo solo conocí a alguna gallina, a los gatos siameses (que miraban mal, no se si porque eran bizcos o por que, pero me ponían los pelos de punta) y a Rudi, un caniche negro gigante, que era mas bueno que el pan. A veces lo sacaba a pasear, le ponía la cadena (en contra de la opinión de mi abuela y de la Tata) y me iba a dar vueltas a la manzana con él. Como era de esperar, Rudi murió unos años mas tarde atropellado. En el Patio hubo un baño hace miles de años, uno de esos con agujero en el suelo. El patio daba paso a una cancela de hierro forjado q flanqueaba un huerto q en otro tiempo tambien fue un jardin
Me parecía tan extrañamente atrayente todo aquello... Un mundo de higueras con un olor característico, y la fuente gigante en el medio, que yo nunca ví con agua. A un lado del huerto, estaba la tapia que separaba la fábrica de mi abuelo de su casa. La escalera me daba miedo subirla, pero en las raras ocasiones que me envalentonaba, la subía. Al girar había una habitación, con balcones a la calle. Me gustaba cantidad sentarme detrás y oír a la gente que andaba por la calle. Me parecía increíble poderlos oír casi como si estuviera con ellos. Era el único sitio en donde sentía esa sensación. Era como estar en la calle y que nadie me viera. La luz de las farolas, anaranjada y tenue entraba a través de las rejas y de los espacios de la persiana de madera...No me porque pero siempre quise que mi casa me trasmitiera la misma sensación, y así ha sido, me trae recuerdos de un tiempo pasado y una paz reconfortante.

En aquella habitación había una cama. El colchón era de lana y te hundías muchísimo, molaba cantidad!!! Y la cama era una cama altísima...una vez dormí allí con mi madre, aun lo recuerdo...porque aquel día cuando me desperté me hacia pis y no podía bajar de la cama. Tuve que despertarla para que me bajara. Aquellas veces que iba a casa de mi abuela y me quedaba con mi madre, me sentía muy feliz y muy unida a ella, eran momentos especiales; hoy creo que era porque estaba solo para mí, no tenia que compartirla con mi padre y mis seis hermanos, y ella estaba tranquila y contenta, al fin y al cabo, para ella era volver a casa, a su casa. En aquel piso de arriba, había mas habitaciones, una que había sido la de la Tata, aunque por aquel entonces dormía abajo con mi abuela. Aquella habitación tenía balcones que daban al patio. La Tata, es la mujer que cuidó de mi madre y de mi tía cuando era pequeñas, solo se llevaba unos 10 años con ella, creo. La tata ahora vive con una de mis primas, y aunque casi no me lo creo ni yo, esta vivita y coleando, no ha cambiado mucho desde aquel entonces. Sigue sin oír (solo lo que quiere) y sus piernas están llenas de serpientes negras, y se las vendan. También en aquel piso había una especie de enfermería, allí mi prima, que es ATS pinchaba a sus “pacientes”. Había una camilla y cosas así. Me daba repelus porque parecía totalmente sacado de una peli de miedo, y eso que yo no había visto muchas, pero ahora si que entiendo porque me daba miedo.
Al final de la escalera había un saloncito. Era la parte mas moderna de la casa, un salón un poco tipo años 70/80. Daba a dos habitaciones, una en donde vivía uno de mis primos, y otra que te llevaba al edificio de al lado que también era de mis abuelos.
Esa puerta siempre la ví cerrada.
Aquella casa siempre me pareció grandiosa. Era como sacada de un cuento y aun dejaba entrever los tiempos en que fue una mansión.Tiempos que no volverán, vidas jóvenes que yo no conocí, pero que gracias a las historias de mi madre, puedo llegar a vislumbrar. Si hay olores que me dicen algo, son aquellos que respiré allí: Los jazmines, las higueras, el olor mezcla de humedad y vejez. Esos olores no los he olvidado. Y me acompañan...
16 septiembre, 2005
En un rincón del Pensamiento
08 septiembre, 2005
El baul de los Recuerdos
Hoy he abierto la caja de los recuerdos, porque aun que tengo un baúl, no los guardo ahí. Los guardo en una caja de cartón que pinté hace años. Dentro de esa caja tengo otra con un letrero que me avisa de que no debo de abrirla si no lo he pensado más de dos veces; hoy no me atreví a abrir esa, la saque junto con todas las fotos, saqué los diarios de cuando era cría y los recuerdos de mis viajes (billetes, postales, entradas de museos y conciertos). Rebuscando, entre el montón de papelorios escritos por una adolescente, la mayoría de los cuales hoy me da vergüenza volver a leer, encontré esto escrito en la cara de un papel, que un día perteneció a una agenda: Amor –Odio Placer – Dolor Simetría conjunta Sinónimo Significado Confundirlo es llegar Al punto medio, exacto, Justo…a la VERDAD
Pienso, en donde está? No existe, es insustancial Sin cuerpo fluye entre dos Y corpórea en uno Amar es vivir y Vivir es amar la vida, pero se necesita algo más. Amor –Odio Placer – Dolor
Cuando le he dado la vuelta, me he encontrado con esto otro:
Paso por un cementerio Y pienso en lo absurdo De venerar la muerte. No lo agradece El tren sigue su recorrido Y yo fundida con él Al unísono; movimientos acompasados, Acompasados como dos amantes Y pienso en la primavera Luz, color, alegría…Vida.
Tan fundamental que es vivirla ¿Es paradoja vivir o vivir la vida? Nadie responde. El tren para Nadie baja, no hay parada; Y me pregunto… ¿Puedo bajar de la vida en marcha? No reconozco a la niña que fui, ni siquiera recuerdo cuando lo escribí. Se que es mío porque es mi letra y esta firmado.
No lleva fecha.
Inspirado por Entre Líneas...porque todos tenemos Recuerdos.

















