30 junio, 2005

María

Hoy me había propuesto contar algo más mundano en este post, pero creo que es mejor que cuente esto, porque no me lo puedo quitar de la cabeza.
Espero, Martillo Y Willis, que no os importe que incluya aquí, algunos retazos de nuestros mensajes de hoy.
Anoche le escribí a Willis:
FelicidadesssssSSSSSSS!!!!!!
Más vale tarde que nunca!!!! (Sorry Sorry Sorry!!), perdóname, pero es que hoy he tenido muchoo lío y no me he acordao antes (DESPUES DE 10 HORAS SEGUIDAS SIN PARAR DE CURRAR ES LO QUE HAY, AUNQUE TU TAMBIEN SABES DE ESO!).
Espero que hayas tenido un feliz día de Cumpleaños, de verdad!!!
Te quiere, tu sister
Onice.
Este medio día, hablaba con Marty:
.-Acabo de venir del entierro de una amiga.
Onice: ¿Quéee? ¿Tu vecina?
Marty: Si, se murió ayer, el día del cumple de mi papi
Onice: Pobrecita!...piensa que por lo menos, ahora ya no sufre, y estará en un sitio mejor que este!
Marty: Ya, pero no sabes la impresión que da, ver el ataúd y a sus padres
Onice: Ya lo sé, pero no hay que pensar en eso.
Marty: Ya!. Yo estoy segura de que se ha ido al cielo de cabeza! Y sus padres súper fuertes, y su madre, sonriendo…
Onice: Las personas valientes sufren para adentro, no se les nota…pero, te puedo asegurar que esa mujer a sufrido muchísimo y seguirá así un tiempo, bueno, mas exactamente hasta que el sufrimiento se transforme en un dolor algo más tenue, pero siempre duele. Es ley de vida.
Marty: Ya, pero no sabes que persona mas admirable!
Onice: A veces “Dios” nos pone este tipo de cosas en el camino para que nos sirvan de referente, para ver que nuestra vida, no está tan mal, y para seguir luchando y dando gracias por lo poco o mucho que tenemos.
Y esta tarde he recibido este mail de Willis:
Gracias, tú al menos te acuerdas de los cumpleaños, aunque sea tarde, pero a mi en los últimos tiempos se me pasan todas las fechas.
El día 26 me acordé de nuestro aniversario de boda en casa de los papás, cuando estábamos comiendo...Este cumpleaños no se me olvidará, creo, mientras viva.
Precisamente ayer falleció, de un tumor cerebral, la hija de un compañero, que vive cerca de aquí, a escasos 200 metros.
Cinco años han transcurrido desde que se lo detectaron y la operaron, desde que el mismo día su padre tomara posesión en Barcelona de su nuevo destino con motivo del ascenso, del mismo día en que al yo saberlo, lo comunicara a su antiguo Jefe y amigo mío -hasta entonces al menos- para que lo moviera (y una semana después estaba de nuevo en Valencia).
Cinco años de tratamiento, de quimioterapia y mil análisis... Y la niña nunca dijo ni un ¡ay!; al contrario, animaba a sus padres, iba al colegio, incluso sin pelo (que había perdido por el tratamiento) cubierta con un pañuelo o un sombrerito,..
Pero hace unos tres o cuatro meses había perdido ya la vista, no podía comer, cualquier cosa le producía tos... y aun así, seguía animando a sus padres.
Nosotros les hemos llamado y visitado regularmente y hemos estado al tanto de su evolución. Curiosamente ellos no paran de preocuparse de mi situación..
¡Qué paradoja!
Ayer, día de San Pedro (el dueño de las llaves del Cielo), a las doce y media, acabando de rezar el Ángelus, giraba la cabeza sobre su almohada y se despedía de este mundo. Durante el rezo, su madre notó que algo no iba bien y llamó al director del colegio, el Padre M., que se presentó en su casa en dos minutos, ya te digo que viven muy cerca de nuestra casa.
Estando con su padre, mientras su madre hablaba fuera de la habitación con el padre M., fue cuando ocurrió lo que te he referido.
A las 14.30 h. nos llamó Marty para decirnos que María había muerto.
A las tres menos cuarto estábamos en su casa, donde permanecimos el tiempo mínimo indispensable para rezar una breve oración frente al ataúd en la que ya estaba colocada, y mostrar a sus padres nuestra condolencia. Allí estaban ya algunas profesoras, y dos íntimas amigas de su madre, que la han acompañado muy de cerca durante todo este tiempo.
Fue el Padre M. quien me refirió algunos detalles, y quien mostró su sorpresa por lo rápido que se había extendido la noticia.
Pero su sorpresa ha sido mayor cuando esta mañana ha visto cuanta gente ha asistido al funeral y posterior entierro de María. Ha comentado en la homilía de la misa (concelebrada con 5 sacerdotes en el convento de las Carmelitas) que le preguntaba el conductor si había muerto alguien "importante" por la cantidad de gente que había. Su contestación no ha podido ser mas adecuada: "cada uno somos para Dios lo más importante"
Y yo añado para mí que otra cosa es que lo creamos o no, que lo sepamos valorar o no.
Como te he dicho al principio, el padre de María(también era hoy su santo), es compañero mío.
Ayer, cinco años después, llamé al trabajo a un superior, para decirle lo ocurrido y que esperaba que la empresa enviara al menos una representación al funeral y al entierro.
Afortunadamente así lo han hecho, y han enviado una corona de flores espectacular, amén de los compañeros que a título particular, al enterarse de la noticia han acudido.
Ni entonces ni ahora había hecho mi amigo, llamada alguna al trabajo. Eso me consta porque lo escuché de sus labios cuando al inicio de la enfermedad le pregunté una vez que lo visité en el hospital, cómo era que su jefe no sabía nada.. "Es que no le llamé" me contestó.
Supongo que para eso estamos los amigos y los compañeros.
De Onice para Willis:
Lo siento en el alma y aunque no la conocía personalmente ni a ella ni a su familia, si que os había oído hablar de ellos en alguna ocasión. Un palo tremendo!
Willis...como le he dicho a Marty, y como se que sabes, estas cosas suceden por que son ley de vida y son inevitables...A veces la Naturaleza es cruel. Pero aun así hay que pensar en positivo.
Esa niña está en un sitio mejor SEGURO...y desde el cielo, segura estoy de que reza por todos y seguro que hará una mención especial por vosotros.
De casos como este se aprende a valorar muchas cosas, la manera en que esa niña ha afrontado su enfermedad, admirable la fuerza de voluntad y la entereza de esos padres (y yo que me quejo por aguantar a la perra y el trabajo!), y sobre todo, para dar gracias de que vosotros y yo, al menos estamos vivos y sanos.
No nos damos cuenta de lo importante que es esto, hasta que nos sucede una desgracia, verdad?
A veces me da miedo pensar en la muerte, sabes? Pero no es miedo a morirme yo...si no a que se mueran las personas a las que quiero.
Es un sentimiento un poco egoísta, supongo que se llama Soledad y aunque lo quiera evitar no se puede...pero hay que seguir hacia delante, porque siempre hay alguien que depende de nosotros (llámese hijos, hermanos, padres, amigos...), y no me refiero materialmente, sino también emocionalmente.
"Dios escribe recto con renglones torcidos".
Cada uno reza u ora como sabe...
Un besito muy muy grande.
Te quiere, tu sister
Onice.
Aun tengo la sangre helada...
Mi más sincero y apreciado recuerdo para siempre a Maria y a sus padres.
Porque con su ejemplo, hacen que yo cada día me vuelva a levantar y me ponga en marcha, porque aun me queden ganas de luchar. Gracias.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

que valiente fue la niña, es admirable!

Anónimo dijo...

Muchas gracias por colgar esos retazos de conversación, aunque sea egoista por mi parte, de vez en cuando conviene recordar que lo único que no tiene solución en esta vida es lo muerte, y todo lo demás, absolutamente todo.... puede arreglarse.

Un beso

Anónimo dijo...

He llorado.