
El Clavo, España, 89 Min.
Argumento: Relato homónimo de Pedro Antonio de Alarcón
Guión: Rafael Gil, Eduardo Marquina
Fotografía: Alfredo Fraile
Música: Juan Quintero
Montaje: Juan Serra
Decorados: Enrique Alarcón
Intérpretes:
Manuel Arbó, Irene Caba Alba, Juan Calvo, Rafael Durán, Juan Espantaleón, Conchita Fernández, Félix Fernández, José Franco, Camino Garrigó, Adela González, Enrique Herreros, Pablo Hidalgo, Julio Infiesta, José María Lado, Milagros Leal, Juanita Manso, Ramón Martori, Pedro Mascaró, Pablo Muñiz, José Portes, José Ramón Giner, Manuel Requena, Amparo Rivelles, Joaquín Roa, Rafaela Satorre, Jesús Tordesillas
Distribución: Cifesa
Estreno: 5 de octubre de 1944. Madrid. Palacio de la Prensa
Durante un viaje, Javier, un joven abogado, conoce a una bella y misteriosa mujer, Blanca, con la que vive un intenso idilio. Cuando él debe incorporarse a su nuevo destino le propone a Blanca casarse a su regreso y ella acaba accediendo tras algunas vacilaciones, pero al volver Javier ella ha desaparecido. Pasados los años, Javier es juez en una localidad castellana, donde casualmente descubre la prueba de un crimen: un cráneo con un clavo incrustado en él. Durante un viaje a Madrid para investigar el asesinato, encuentra de nuevo a Blanca y el amor perdido. Sin embargo, cuando se inicia el juicio por el asesinato, Javier descubre asombrado que Blanca es la persona a la que va a juzgar.

Comentarios
Uno de los títulos más importantes de su época, rodado al socaire del enorme éxito de "El escándalo" (1943) de José Luis Sáenz de Heredia que puso de moda la adaptaciones romántico-decimonónicas. Rafael Gil consigue un considerable filme de intriga, con una reconstrucción histórica formidable y un plantel de actores excelentes. La película supuso un gran éxito de público e impuso como pareja de moda a sus protagonistas Amparo Rivelles y Rafael Durán, que rodarían en la misma línea algún otro título durante los años 40, como "La Fé" (1947) también de Gil. En definitiva una de las obras más personales de su realizador y un título imprescindible dentro de la historia del cine español. Obligado

Se ambienta en la España de finales del S.XIX, que se encontraba bajo la regencia de María Cristina de Hamburgo (1885-1902) y acababa de perder sus colonias (Cuba y Filipinas) en 1898, por lo que no se encontraba en su mejor momento.
A pesar de encontrarnos en un período de posguerra, los años 40 fueron muy prolíficos para el cine español, con cantidad de directores y actores tanto consolidados como noveles.
“Cifesa” fue la productora de los éxitos, con títulos como “El clavo”, “¡A mí, la legión!”, o “Agustina de Aragón”. “Cifesa” contaba además con los mejores actores de la época: Rafael Durán, Amparo Rivelles, Alfredo Mayo, o Aurora Bautista entre otros.
Cesáreo González funda Suecia Films, que será la productora más activa de la época. Compaginaba en sus films la calidad con la comercialidad dando lugar a títulos como “Mar abierto”, o “La pródiga”.
También predominará el cine con trasfondo político como es el caso de “Raza”, de Sáenz de Heredia, basada en un relato escrito por Franco bajo un seudónimo.
Rafael Gil había trabajado como crítico en numerosas revistas y era documentalista del bando republicano. Debutó de la mano de Cifesa como realizador con El hombre que quiso matar. Sus mayores éxitos fueron títulos como El clavo y La pródiga.
La estética fue muy llamativa e importante para su época, cuando aún no se utilizaba de manera tan llamativa. También en como la película está basada en una obra literaria y las licencias que el director se tomó al adaptarla para incluso mejorar la historia, cosa que no es tan común cuando se adapta una obra.
“El clavo” está basada en una novela del escritor del S. XIX Alarcón, pero el director Rafael Gil hizo una adaptación muy personal de esta obra, porque creyó que podía mejorar varios aspectos. Se podría decir que Gil le hizo un favor a este escritor de melodramas, puesto que en lugar de mantenerse fiel a su texto, lo enriqueció de manera notable.
Tanto la fotografía de Fraile como los decorados de Enrique Alarcón estuvieron encaminados a crear para determinadas secuencias un ambiente onírico, casi surrealista, lo cual fue muy refrescante y notable para la época. La película obtuvo de esta manera un tono de melodrama fantástico muy sugerente e interesante.
El director también varió el final de la obra. En la novela, Blanca obtiene el indulto, pero no puede escapar a la justicia divina y acaba pagando sus pecados con la muerte. Gil prefirió mantenerla con vida, aunque condenada para siempre, lo que le posibilitó terminar la película con un acertado plano en que se ven las diligencias de los protagonistas alejándose hacia puntos distantes. Este plano es mucho mejor desde el punto de vista estético, y además era mucho menos melodramático y cursi para la época.

La calidad fotográfica (que aquí no puede apreciarse) era muy aceptable; pero los suaves tonos pardos de la copia vieja, que tan bien combinaban con el ambiente romántico de la fotografía y del relato, eran ahora fríos y azulados. Evidentemente, la copia nueva no era una reproducción adecuada.
1 comentario:
hola.
buen post y buenas imágenes.
aunque no estoy de acuerdo en que Gil superase el texto de Pedro Antonio de Alarcón, sí hizo una adaptación muy buena y una de las mejores películas de los 40 españoles. saludos.
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