08 octubre, 2007

La despalabra y otros



La despalabra

Los pobres se llaman carentes o carenciados.

La expulsión de los niños pobres se llama deserción escolar.

Los criminales que no son pobres se llaman psicópatas.

Los Países pobres son países en vías de desarrollo.

Para decir ciegos, se dice no videntes.

Un negro es un hombre de color.

En lugar de dictadura, se dice proceso y las torturas se llaman apremios ilegales.

No se dice muerte, sino desaparición física.

Dónde dice larga y penosa enfermedad, debe leerse cáncer o sida; repentina dolencia significa infarto.

Los muertos por bombardeos ya no son muertos: son

daños colaterales.

No se dice capitalismo, sino economía de mercado.

A la ley de la ciudad la llaman ley de la selva.



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La función del arte



Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.

Viajaron al sur.

Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.

Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cubmbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.

Y cuando por fin consiguó hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:

-¡Ayúdame a mirar!


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Para la cátedra de Literatura


Enrique Buenaventura estaba bebiendo ron en una taberna de Cali, cuando un desconocido se acercó a la mesa. El hombre se presentó, era de oficio albañil, a sus órdenes, para servirlo:

­Necesito que me escriba una carta. Una carta de amor.
­¿Yo?
­Me han dicho que usted puede.
Enrique no era especialista, pero hinchó el pecho. El albañil aclaró que él no era analfabeto:
­Yo puedo escribir. Pero una carta así, no puedo.
­¿Y para quién es la carta?
­Para... ella.
­¿Y usted qué quiere decirle?
­Si lo sé, no le pido.
Enrique se rascó la cabeza.
Esa noche, puso manos a la obra.
Al día siguiente, el albañil leyó la carta:
­Eso ­dijo, y le brillaron los ojos­. Eso era. Pero yo no sabía que era eso lo que yo quería decir.


Eduardo Galeano

Escritor, nació en Montevideo, Uruguay, el 3 de setiembre de 1940. Su nombre completo es Eduardo Hughes Galeano. A los 14 años, publicó sus primeros dibujos con el seudónimo "Gius", que es la pronunciación castellana de su primer apellido. Fue jefe de Redacción del semanario Marcha y Director del diario Época, en nuestro país. En buenos Aires, dirigió la revista Crisis. Durante el período de dictadura militar que vivió el Uruguay, se radicó en España, regresando al recuperar nuestra vida democrática. Entre sus obras más conocidas (algunas de las cuales han sido leídas en todo el mundo, y traducidas a varias lenguas) figuran "Las venas abiertas de América Latina", "Memoria del Fuego", "días y noches de amor y guerra" y "El libro de los abrazos". Gran conocedor de los seres humanos, observador crítico y sagaz de las realidades que se viven en el mundo de hoy, sensible a los dolores, las alegrías y las esperanzas, se ha sabido ganar con justicia un lugar de privilegio en la literatura contemporánea.

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