16 mayo, 2007

A veces un no niega...



A veces un no niega

más de lo que quería, se hace múltiple.

Se dice “ no, no iré”

Y se destejen infinitas tramas

tejidas por los síes lentamente,

se niegan las promesas

que no nos hizo nadie

sino nosotros mismos, al oído.


Cada minuto breve rehusado

-¿eran quince, eran treinta?-

se dilata en sinfines, se hace siglos,

y un “no ,esta noche no”

puede negar la eternidad de noches,l

a pura eternidad.

Qué difícil saber adónde hiere un no!


Inocentemente

sale de labios puros un no puro;

sin mancha ni querencia

de herir, va por el aire.

Pero el aire está lleno

de esperanzas en vuelo, las encuentra

y las traspasa por las alas tiernas

su inmensa fuerza ciega, sin querer,

y las deja sin vida y va a clavarse

en ese techo azul que nos pintamos

y abre una grieta allí.

O allí rebota

y su herir acerado

vuelve camino atrás y le desgarra

el pecho al mismo pecho que lo dijo.


Un no da miedo. Hay que dejarlo

siempre al borde de los labios

y dudarlo.

O decirlo tan suavemente

que le llegue

al que no lo esperaba

con un sonar de “sí”

aunque no dijo sí quien lo decía.



" La voz a tí debida"

No hay comentarios: